Coronavirus: CÓMO SE PROPAGÓ Y QUÉ PUEDE PASAR

Coronavirus: CÓMO SE PROPAGÓ Y QUÉ PUEDE PASAR

  07:35 AM  Actualidad y noticias

Cada vez que se propaga rápidamente una enfermedad surge la preocupación.

 

¿Qué potencial tiene? ¿Podría llegar a mi país?

 

 

 

A continuación analizaremos cuáles son las características que hacen que una enfermedad sea más riesgosa y trataremos de averiguar si es posible que un virus o una bacteria pueda llegar a poner fin a la humanidad. Pero antes te invitamos a que seas miembro de Un Mundo Inmenso. Mediante un aporte mensual podrás apoyarnos para que el canal siga creciendo de manera independiente y además podrás acceder a algunos contenidos extra y participar de encuestas.

 

 

Al comenzar el año 2020 escuchamos noticias sobre el coronavirus. La OMS declaró la emergencia internacional. Y, tal como ocurre cuando una enfermedad se propaga con velocidad, nos preguntamos: ¿cuál será su límite? ¿Cómo fue que se llegó a esta situación? Analicemos el caso de la reciente epidemia de coronavirus. Los coronavirus son un tipo de virus, justamente, y se llaman así por la forma que tienen, que recuerdan a la corona del sol.

 

 

 

En diciembre de 2019 surgió una epidemia en la ciudad china de Wuhan, y en unas semanas sumó miles de infectados y decenas de muertos. Si bien aún no se han realizado investigaciones exhaustivas, ya que se trata de un brote muy reciente, se cree que todo comenzó en un mercado de mariscos. A diferencia de lo que ocurre en Occidente, en China es muy común que existan mercados en los que se venden animales de todo tipo. Muchas veces esos animales están vivos justo antes de ser vendidos.

 

 

Dentro del mercado, los animales pueden contagiarse de distintas patologías fácilmente, por saliva, picaduras o por el aire, por dar algunos ejemplos. Al pasar de una especie a otra, los virus pueden mutar y volverse especialmente peligrosos. Si ese virus que mutó puede infectar a un humano, se trata de un virus zoonótico. Ejemplos de estos virus son la gripe aviar, que obviamente surgió de aves.

 

 

El VIH, de los chimpancés. El ébola, de los murciélagos. Y el dengue provino de un tipo de mosquito. Volviendo a la epidemia de coronavirus de Wuhan, rápidamente comenzaron a sumarse más personas con neumonía y con los síntomas de esta enfermedad: fiebre y dificultades respiratorias. Ante esta situación, las autoridades chinas tomaron manos a la obra. Al detectar estas neumonías por causas desconocidas buscaron determinar dónde había surgido el problema. Muchas de las personas habían estado en contacto con el mercado de mariscos, por lo que el 1 de enero decidieron cerrarlo mientras continuaban las investigaciones.

 

 

El 9 de enero se produjo la primera muerte: un hombre que asistía regularmente al mercado. Con el correr de los días se fueron sumando cada vez más y más casos de personas infectadas. Y lo mismo sucedió con las muertes, que a fin de enero ya habían superado la centena y seguía creciendo. También se expandió rápidamente por el mundo. Japón, el sudeste asiático, Australia, Francia, Estados Unidos fueron solo algunos de los países que día tras día se iban sumando a la lista.

 

 

El virus atravesaba continentes y más y más países se sumaban diariamente. Por el momento es difícil saber hasta dónde llegará. Para colmo, la epidemia coincidió con el año nuevo chino, en el que miles de personas viajaron para celebrarlo. Es decir, se trasladaron millones de personas para celebrar esta fiesta en familia, lo que atentó con las medidas que buscaban la prevención del contagio. Es que las autoridades chinas decidieron rápidamente aislar a Wuhan y a otras ciudades en las que se registraron casos. Además, construyeron dos hospitales en diez días para atender los casos que surgieron.

 

 

Dos semanas después de la primera muerte ya estaban aislados 40 millones de chinos. Wuhan se convirtió rápidamente en una ciudad fantasma, en la que nadie circulaba ni salía de su casa. Con casi 12 millones de habitantes, se trata de una ciudad que tiene más población que Bolivia, Cuba o República Checa. Lo cierto es que, más allá de la epidemia actual de coronavirus, no se trata del primer desafío de este tipo que sufre la humanidad. De hecho, las investigaciones preliminares indican que este virus es similar en un 85% al SARS, que entre 2002 y 2003 contagió a 8045 personas y mató a 765 de ellas.

 

 

Si bien tuvo enormes consecuencias, no se acercó a las pandemias más graves de la humanidad. Podemos destacar, por ejemplo, a la peste negra en el siglo 14. Si bien hay cálculos divergentes, se cree que llegó a matar hasta 100 millones de personas, el 20% de la población mundial. En Europa, donde afectó especialmente, acabó con alrededor del 40% de las personas. Más acá en el tiempo nos encontramos con la gripe de 1918, también conocida como española.

 

 

En solamente un año acabó con entre 40 y 100 millones de personas. Por la velocidad con la que actuó y sus terribles consecuencias se la considera la más devastadora de la historia. Si bien hubo varias pandemias importantes, lo cierto es que la humanidad logró sobreponerse y vencer los desafíos. En primer lugar, esto se debe a nuestro sistema inmunológico, que es uno de los más desarrollados y que permite que como especie podamos hacer frente a gran parte de las enfermedades que surjan.

 

 

Pero además los avances en la medicina han logrado que estemos cada vez mejor preparados. La incorporación de vacunas nos aportó mayor inmunidad y permitió que se erradiquen enfermedades que eran mortales. A contramano, la globalización y el tránsito constante de personas por todo el mundo hizo que la velocidad de contagio pueda ser también cada vez mayor.

 

 

En este punto podemos volver a la pregunta del inicio y considerar si una enfermedad de este tipo podría poner fin a la humanidad. Para que eso suceda deberían cumplirse dos cuestiones básicas. Por un lado, debería tratarse de una enfermedad muy distinta a lo conocido y que la comunidad científica no pueda dar respuestas.

 

 

Es decir, que las herramientas con las que contamos actualmente, que son muchas, no sirvan para tratar algo totalmente nuevo. Año tras año se invierte para seguir descifrando más virus y poder dar respuesta a potenciales riesgos. Y la segunda cuestión es casi una paradoja a la que debe sobreponerse esta hipotética enfermedad.

 

 

Para acabar con toda la humanidad, está claro que debe contar con una gran mortalidad. Pero si la enfermedad es muy efectiva y las personas que se contagian se mueren muy rápido, dejan de existir personas que puedan transmitir la enfermedad. Porque ni bien se detecte la enfermedad se buscará mantenerla aislada, y de esta forma muchos podrán quedar a salvo. La única forma de sobreponerse a esta cuestión sería que la patología sea muy contagiosa, pero que a la vez no tenga síntomas.

 

 

Es decir, que las personas se contagien pero que no sepan que estaban infectadas, y que luego se vuelva mortal. En esta combinación radicó el potencial del VIH. Se trata de un virus que cuenta con un largo período sin síntomas, por lo que la persona no sabe que lo padece y puede contagiar. Si bien se especula con que la probabilidad de que una pandemia pueda acabar con los humanos es baja, el potencial puede ser devastador.

 

 

Por eso es que es fundamental que se siga invirtiendo en conocer las posibles enfermedades, en averiguar de qué manera se les podría hacer frente y tomar las precauciones necesarias. ¿Hasta dónde creés que puede llegar el coronavirus? ¿Cuál es el mayor potencial que podría tener una pandemia? Dejanos tu comentario más abajo.

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